Una mirada entre el cielo y el mundo interior
Durante mucho tiempo, aprender fue para mí una manera natural de estar en el mundo. La curiosidad, la necesidad de comprender y la búsqueda constante de nuevas conexiones atravesaron gran parte de mi recorrido.
Con el tiempo, ese mismo camino de búsqueda se volvió hacia adentro. Comprender mi propia manera de percibir, aprender, pensar y relacionarme con el mundo me llevó a un proceso profundo de autoconocimiento y a reconocer aspectos de mí misma que durante mucho tiempo no habían tenido nombre.
Descubrir las altas capacidades fue parte de ese proceso. Más que una etiqueta, significó encontrar un marco desde el cual comprender experiencias, necesidades y formas particulares de procesar la realidad.
También aprendí que conocerse no consiste en encontrar una definición cerrada de quiénes somos, sino en observarnos con mayor profundidad, reconocer nuestra singularidad y desarrollar una relación más consciente y amable con nosotros mismos.
Ese recorrido personal forma hoy parte de la mirada desde la que construyo Kepler.




